El gran Sábat lo dibujaba aferrando los apoyabrazos del sillón. Yo lo
hacía atado al mismo sillón, que parecía tener vida, y con buzo
antiflama, porque corría una imaginaria carrera de autos en Carrera a
la Rosada, sección de Telenoche en 1998 y 1999. Damas y Caballeros: con
ustedes, el innombrable

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